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La piel flácida del brazo interno no mejora con ejercicio ni con ningún tratamiento no invasivo una vez que la laxitud es real. La braquioplastia corrige el exceso cutáneo de forma definitiva — y la clave está en elegir la técnica que deje la cicatriz lo más discreta posible según el grado de laxitud de cada paciente.
La clasificación del grado se realiza en consulta. No todas las laxitudes requieren técnica vertical.
La braquioplastia — o lifting de brazos — es una cirugía que elimina el exceso de piel y grasa de la cara interna del brazo, desde la axila hasta el codo, reafirmando el tejido y mejorando el contorno del brazo. El objetivo no es el volumen, sino la piel sobrante y sin tono que no responde a ningún otro tratamiento.
La laxitud del brazo interno es una de las consecuencias más visibles y molestas de las pérdidas de peso importantes o del envejecimiento cutáneo. A diferencia de otras zonas, el brazo no tiene ninguna alternativa quirúrgica menor eficaz cuando la laxitud es moderada o severa. La braquioplastia es el único procedimiento que da un resultado real y duradero en estos casos.
En la técnica corta, la cicatriz queda escondida en el pliegue de la axila y es prácticamente imperceptible. En la técnica vertical, la cicatriz recorre la cara interna del brazo — y sí, existe y es permanente. Una buena técnica la ubica exactamente en la línea de menor tensión de la cara interna, de modo que quede oculta con el brazo a lo largo del cuerpo. A los 12-18 meses, con buen protocolo cicatrizal, suele ser muy discreta. El intercambio es siempre el mismo: cicatriz visible versus brazo flácido. En consulta se valora cuál es más difícil de aceptar para cada paciente.
La braquioplastia tiene una indicación precisa. No está indicada en todos los casos de brazo sin tono — solo cuando la laxitud cutánea es real y suficiente para justificar la cicatriz.
La recuperación de la braquioplastia es más manejable que la de otras cirugías corporales, aunque requiere atención especial a la movilidad del brazo en las primeras semanas para no generar tensión sobre la cicatriz.
La axila es una región de paso linfático importante. En pacientes con antecedentes de vaciamiento axilar — por ejemplo, tras tratamiento oncológico de mama — la braquioplastia puede aumentar el riesgo de linfedema. Este antecedente debe comunicarse siempre en la consulta. El Dr. Arango evalúa caso a caso si la cirugía es segura o si requiere coordinación previa con el equipo que realizó el tratamiento previo.
"Adelgacé 22 kilos y la piel del brazo quedó completamente suelta. Me daba vergüenza ponerme ropa sin manga. El Dr. Arango me explicó desde el principio que habría cicatriz — y eso ya lo sabía — pero me explicó exactamente dónde quedaría. Al año de la operación la cicatriz es una línea muy fina que casi no se ve cuando tengo el brazo pegado al cuerpo. Ojalá lo hubiera hecho antes."
Corrección del exceso de piel del muslo interno con técnica corta o vertical según el grado de laxitud.
Eliminación del exceso cutáneo abdominal con reparación de diástasis — habitual en transformaciones corporales completas.
Redefinición del contorno corporal mediante liposucción estructurada — complemento habitual en cirugías de remodelación postcirugía bariátrica.